
Mi juventud la pasé en los Barrios Altos, viví en la cuadra 6, de Jirón Puno. Conocí amigos que jugaban billas, eso despertó mi interés por el juego. Un día (1961-1962) me llevaron al Salón de Billar ubicado en Jr. Azángaro y Jr. Pachitea, cuna de grandes jugadores (“El Único”, “Colorado Candela”, entre otros). Comencé jugando en mesa chica, lo que se conocía como “el gallinero”. En menos de un año, cuando tenía 15 años de edad me atreví a retar a los jugadores de nivel medio. Era tanto mi pasión que me escapaba del Colegio, para ir a jugar minga. Recuerdo que mi tutora me sacaba del Salón con guardia, porque no podía controlarme.
Me llamaban la atención muy fuerte, mi madre me prohibía terminantemente. Porque existía el concepto que el Salón de Billar no era “un lugar decente”. Por supuesto, un calificativo fuera de la realidad, como lo es ahora. Rápidamente gané un espacio entre los jugadores, al comenzar a jugar con los mejores jugadores de esa época. Admiraba el juego de Julio Jiménez, conocido como “el único”, tenía un juego sorprendente, era muy hábil. Recuerdo su cualidad de docente, era una preocupación de él observar a los nuevos valores para pulirlos. Acostumbraba a llamarlos a un costado y enseñarles algunos “secretos”, no puedo dejar de expresar mi gratitud.
Recuerdo que el “Billar de Azángaro” era el eje del mundo billarístico. Por este Salón pasaron los mejores jugadores del país y del extranjero. Otro jugador de alto nivel fue Humberto Suguimitsu, tuve la oportunidad de jugar minga con él (solamente dos veces). Por su conocimiento de billar, hacía jugadas sorprendentes. Esa experiencia marcó mi vida como jugador de billas. Por este motivo, “el único” siempre recomendaba a los jóvenes a tener conocimiento de billar. Muchos comenzamos a jugar “banquito”, para mejorar nuestro juego. Los mejores años de mi vida como jugador lo pasé en el “Billar de Azángaro”. Me pusieron el apelativo de “Astroboy”, ningún jugador se libraba de tener un apodo o apelativo.
En el “Billar de Azángaro” jugué “minga bolitas” con Enrique Rivasplata, conocido como “la vieja”, con Antonio Jiménez (“candado”), Jorge Azcurra (“araña”), con Yashiro Moromisato, con Jorge Liendo (“mongol”), por sus características étnicas. Posteriormente surgieron: Héctor Aguirre García “el iqueño”, “el faraón”; mi gran amigo Armando Chumpitaz “cocoliso”. Recuerdo que llevé a “Azángaro” a un jugador del Rímac, muy bueno, llamado Oscar, conocido como “Bimbo”, jugaba en pareja conmigo. Extraordinario jugador de mesa chica, siempre ganaba en “Azángaro antiguo”.
Me desligué de las billas por muchos años, por cuestiones de trabajo fui destacado a desempeñar mi cargo en Piura (EPSEP). A mi regreso, volví a “Azángaro antiguo”, ya no tenía el mismo nivel, había nuevos jugadores. Participaba en todos los grupos, la pasión por el juego es muy grande. No se puede evitar, aún a mis 71 años de edad me atrae el juego de las billas, pero no participo por razones personales. Y porque ya no tengo buen pulso, buena vista. Por eso decidí participar en el juego de las tres bandas. Donde me encontré con jugadores de antaño como Max Aguirre, destacado jugador de billas.
Tuve la oportunidad de jugar en el Billar “La Unión”, donde había buenos jugadores como “el osito”, “Angelito”, “Taco loco”, llamado así por su peculiar estilo. Recorrí la mayoría de los salones de billar de Lima y provincias. Otro Salón famoso, donde pasé muchos años fue “Pomabamba”, jugué bolitas y minga con el extraordinario jugador “Leche”, gran amigo mío. No puedo dejar de mencionar el salón “Poly ball”, donde jugué con otros jugadores de buen prestigio como “el zurdo Matallana”, “cholo Celso”, “Paniagua”, “Tafur”. En este billar me dediqué por completo al estilo de tres bandas.
En la etapa final de jugador la pasé en el Salón de Billar “Mesa Redonda” donde jugábamos muy seguido con mi amigo “Duende”, contra los hermanos Wong. También jugamos contra los jugadores chilenos, sin sufrir ninguna derrota. En este lugar me ponen el apelativo de “Cara de jebe”. Jugué hasta el año de 1978, para luego dedicarme a mis estudios universitarios. Hoy me desempeño como docente universitario por muchos años. Un saludo para los jugadores de antaño y para los nuevos valores que existen.
Cultivemos un deporte sano y una buena relación amical.
Muchos de nosotros, los jugadores de tres bandas, habremos leído alguna vez algún libro de billar y visto los diferentes sistemas que allí se muestran, pero nunca en tanta cantidad y calidad como en este, el cual tengo la suerte de presentar.
Muchos dirán que algunos son demasiado complicados o que se repiten carambolas con diferente cuenta en el sistema, pero están bien explicados y acompañados de su respectivo esquema, con lo cual lo que queda es hincar los codos y estudiar ya que el Deporte del billar como cualquier otro tipo de deporte, requiere mucho conocimiento para progresar. Lo que el autor trata de mostrar, es que se pueden crear sistemas diferentes muy exactos para el mismo tipo de carambola y en eso está el valor de este libro, en la variedad, tienes donde escoger y si un sistema te parece complicado pues allí hay otro más fácil para aprender.
Yo he quedado gratamente sorprendido con este trabajo y aparte de felicitar de corazón al autor Sr. Johnny Caballero Flores, quisiera recomendar este libro a todos aquellos que estén en el camino de la superación en este bello deporte que es BILLAR A TRES BANDAS. No os arrepentiréis. Seguid jugando…
Conocí a Johnny Caballero Flores a través de su Pág. Web y quedé muy gratamente sorprendido por los Sistemas que incluía en su primer libro “Principios de Tres Bandas “.
Me interesó mucho contactar con Johnny porque desarrolla un montón de sistemas completamente nuevos y muy originales y fue entonces cuando me comunicó su intención de hacer un segundo libro con otras teorías más avanzadas. Le animé muy sinceramente a ello, pues creí que sus teorías serían por lo menos tan interesantes como las que aparecen en su primer libro y me permitirían mejorar mi juego.
Personalmente no me tengo por ser un gran Billarista pero si puedo decir que soy un estudioso de los Sistemas para el juego de Tres Bandas y que conozco desde la Teoría de los Rombos y el Sistema Plus desarrollados por Willie Hoppe en América en 1941 y que luego en Francia amplió y mejoró Roger Conti , pasando por el libro Mister 100 de Raymond Ceulemans 1979, el de Jean Verwost “ Billar Matemático “ 1987, que marcó un hito en el estudio de los Sistemas y finalmente el libro de Murat Tüzül “Sistemas de Billar” 2003, que añade la posibilidad de jugar con diferentes efectos en una misma jugada. Los libros que he citado forman la columna vertebral de los Sistemas para jugar tres bandas unidos al del Argentino José Argüello que desarrolla los sistemas para jugar los pasabolas. Todo el resto de los libros escritos por Billaristas muy competentes han tratado con más o menos fortuna de explicar y hacer más asequibles al jugador medio las teorías de los autores citados. Entre ellos están los americanos, Allen Gilbert 1977, Robert Byrne 1978, Walt Harris 1991, y Darrell Paul Martineau 1996, que introduce los sistemas basados en efecto y cantidad de bola. Los europeos, Richard Bitalis 1998 y Frédéric Caudron 2001. En Latinoamérica, los colombianos José Hernández y Jaime Bedoya 1996, Luis Eduardo Calderón 2003 y Héctor Sotelo Bejarano 2003; en México Luís Gamboa 1994; en España Valeriano Parera 1996, Juan Villora y Toni Serralta 1997, y finalmente el gran Billarista e instructor José Maria Quetglas, autor de varios libros entre los que destacan “Billar a tres bandas” 1993 y “Estocadas secretas del billar “2006.
Durante la elaboración de este segundo libro Johnny ha tenido muy en cuenta no solamente las jugadas de banda previa sino también las jugadas sobre bola y ha prestado especial atención a un punto muy importante que es la velocidad de la tacada en cada sistema. Todo esto nos lleva a un trabajo más elaborado si cabe y con sistemas que cubren las necesidades de cualquier jugador de tres bandas con nivel medio o avanzado; todos encontrarán soluciones nuevas, aunque supongan un esfuerzo de memorización y entrenamiento.
No quiero terminar este prólogo sin hacer una consideración que creo es fundamental: los Sistemas no son una panacea que nos permite conseguir tantos sino más bien una ayuda para desarrollar nuestro juego, pero antes que nada en el billar a tres bandas se necesita tener un buen mecanismo para lo que es necesario un correcto enfrentamiento a la bola jugadora, lo que supone una buena colocación, un ataque rectilíneo y un conocimiento del golpe a realizar y de la velocidad de la jugada.
Han existido grandes jugadores, sobre todo en el pasado, que ni siquiera conocían la Teoría de los Rombos y ello no les impedía hacer buenos promedios porque compensaban su falta de conocimientos teóricos, con su mecanismo, su intuición y su experiencia. Raymond Ceulemans ha dicho que ganó sus tres primeros campeonatos mundiales sin una gran familiarización con los Sistemas. Personalmente creo que en nuestros días y con los niveles de juego que se han alcanzado, no es fácil lograr grandes promedios sin unos sólidos conocimientos teóricos, eso sí, unidos a una buena ejecución.
Solamente me resta desearle a mi buen amigo Johnny Caballero Flores un gran éxito con su segundo libro “Billar 3 Bandas Sistemas Avanzados”, porque ha realizado un gran trabajo que ha durado más de seis años y todos los amantes del Billar a Tres Bandas se lo debemos saber agradecer.
Un pequeño homenaje desde aquí a mi “Sensei”, lo conocí en el año 1999, cuando llego al Perú a participar en el Panamericano en Lima, le expuse el avance de mi primer libro y me dio el ánimo para publicarlo. Desde ese momento nos hicimos grandes amigos, siempre tenía que llevarle un sistema nuevo, el maestro era un fuera de serie. Le pedí su biografía para mi primer libro y hoy les comparto a ustedes.
BIOGRAFÍA: Nací un 22 de enero de 1951 Me inicie en el deporte del billar en el año de 1961 a la edad de 10 años , el mismo año en que el gran maestro nacional Adolfo Suarez Perret (QEPD) Consiguió ganar el título Mundial en la modalidad de tres bandas, recuerdo que mi padre ese día me dijo que fuera a comprar el periódico (última hora) y a grandes letras ponía «ADOLFO SUAREZ CAMPEON MUNDIAL» , luego le pregunté a mi hermano mayor Rolo que qué jugaba ese señor , y me respondió BILLAR , a partir de ese día , me iba por las tardes a la ventana de la parte de atrás de la sala de billar del barrio (los billares del gordo Holguín) en la cuadra 13 de la Av. Bolívar (Bauzate y meza) a mirar como jugaban. Fue un amigo de mi hermano Don. Víctor Fukushima , que a la vez administraba el local, quien al verme siempre en la ventana , me preguntó si me gustaría aprender a jugar , a lo cual por supuesto respondí que sí , entonces me dijo que lo fuera a buscar a su casa por las mañanas que el local estaba cerrado y él vendría a jugar conmigo para enseñarme, al día siguiente lo fui a buscar y no se despertaba porque estaba de amanecida, pero me dejó las llaves del local así que me fui a buscar a un amigo Manuel (a)» Muñequita» (por su forma de jugar con mucha muñeca) , y fue él quien me enseñó lo primero que aprendí de este bello deporte. Como casi todos los jugadores de billar en el Perú, lo primero que aprendí a jugar fueron las Billas, una variante del pool americano (más difícil) y todos me decían que aprendía bien rápido. Con 14 años por motivos de estudios me trasladé a la Ciudad de Huancayo, donde por casualidad había una gran afición al billar, tanto al de carambola como a las billas, en el de carambola libre destacaban el Sr. Huamán (Gran jugador, a todos les daba cangrejo de 100) y los hermanos Manuel y Fernando Llanos (Excelentes jugadores) en especial Manuel, que fue al primero que vi llevar la serie americana diferente a los demás (luego me enteré que era al cuadro). En las billas había verdaderos monstruos de los cuales aprendí muchísimas cosas pero los que destacaban sobre los demás eran «El Gran TUN TUN» espero que me disculpe por no acordarme de su nombre y el habilidoso LUIS «EL CHICO» OJEDA, que fue mi compañero de estudios, otro de los que jugaba bien en esa época era «EL CHIHUACO» JUAN CARLOS ABAD, que años después fue presidente de la FPB. Fue allí donde maduré mi juego en ambas cosas y también en tres bandas, donde competía con los ya mencionados y con otro magnífico estilista del billar HUMBERTO «EL PAPERO» CABRERA, actual Campeón de Canadá.
INGRESO EN LA FEDERACION Ya de vuelta en Lima en 1968, me gustaba frecuentar todas las salas de billar, pero como la entrada era solo para mayores de 18 años recurrí a lo que la mayoría solía hacer en ese entonces, me hice un carné de trabajo con más edad y mi corpulencia me ayudaba, así no tenía problema alguno. En esa época me dediqué a retar a los mejores jugadores de billas de la capital desde el maestro «Cara chata» Matsuda, hasta nuestro recordado «Araña» Ezcurra (QEPD) y pienso yo que con más victorias que derrotas. Si no recuerdo mal en el 68 se llevó a cabo el primer campeonato de billas de todo Lima en los billares 3B en el centro de Lima y fue allí que tuve mi primer contacto con el Maestro Adolfo,, ese campeonato lo ganó el CHOLO CELSO GUTIERREZ y a mí me elimino una decisión de Adolfo por querer hacer un chanchullo con el CICLISTA Zúñiga dejándome ganar para clasificar los dos, luego me dio una reprimenda en privado y me dijo que lo lamentaba mucho que yo era un muy buen jugador pero que esas cosas no se debían hacer y me tenía que descalificar . Pero yo seguía yendo a ver el campeonato y conocí a dos grandes personas que luego serían grandes amigos míos «EL REY DE ESPADAS» CESAR DEL CASTILLO, y a PEPE MARCA TARAMONA, el popular «MANO’ E PLATANO», por el tamaño de sus dedos, ellos eran jugadores de tres bandas y me decían que si yo practicaba esa modalidad podía ser bueno. Pero no fue hasta 1971, en que una tarde después de un clásico Alianza- U, en que saliendo de la tribuna de oriente del estadio , oí el ruido de las bolas saliendo por las ventanas del local al lado de la antigua boite «el Olímpico» , me acerque y había un campeonato Nacional de Tres Bandas y viendo el programa en la pizarra de afuera vi, que iba a jugar Adolfo , así que pagué mis 10 mangos y entré , Adolfo al verme , me saludo como si fuéramos los mejores amigos (luego lo fuimos) y como él estaba calentando me dijo que hiciera unos tiros en esas mesas así que agarre su taco y me puse a tirar e hice seis de bolada , con el público mirando esperando la partida de Adolfo , algunos aplaudieron y ese fue mi enganche en las Tres Bandas , a partir de esa fecha, no deje de ir ni un día al Local de puerta 23 del Estadio Nacional sede de la FPB, presidida en ese entonces por Don Amadeo Grados Penalillo.
ASCENSOS DE CATEGORIA Por esos años, para tener una categoría y poder jugar en la FPB, primero tenías que jugar y clasificar en la Liga de tu barrio y luego participar en el Torneo Inter-ligas, que era a nivel Nacional, pero cuando yo llegué a la FPB, ya se habían realizado todas las eliminatorias excepto la de la Liga de ATE – VITARTE entonces el Secretario General de la FPB en ese entonces Sr., Antonio Moreno me mandó para allá con un papel dirigido al dueño del local para que me dejara participar en dicha eliminación, así que me fui para allá para conocer el local y de paso jugar un rato en la mesa para conocerla y resulta que justo ese día se iba a realizar el campeonato y ya no pude ni practicar ni nada , solo éramos 4 jugadores y el mejor de los otro tres era el hasta hoy amigo mío Wladymir Young y como estaba previsto jugamos la final los dos a solo 20 carambolas , el desarrollo de la partida fue tal que él llevaba 19 carambolas y yo solo 10, pero al fallar él una fácil y dejarme el juego abierto , no sé en realidad cómo, le hice las 10 que me faltaban y gané la partida clasificándome para el Inter. Ligas. Y ahora que recuerdo esa fue la partida más dura que tuve ya que gané el Inter. Ligas clasificándome así para subir a 2ª categoría. En esa categoría dentro de los bravos aparte de lo favoritos Manuel Calderón de ICA, y Juan Pablo Ríos del Rímac , estaban : Enrique Abad (pelo duro) ya no creo que se cabrée si le pongo su chapa, Cesar de Castillo , Pepe Marca, Juan Tomida, o sea un grupo de jugadores que no te dejaban una fácil ni heridos yo perdí con Tomida una partida en la que jugué bien, no hice ni la mitad, pero es que no vi algo lógico de jugar en toda la partida . Al final del campeonato quedé segundo detrás de Calderón que se mandó un campeonato muy bueno, tercero quedó Juan Pablo y los tres subimos a PRIMERA CATEGORÍA NACIONAL todo esto por los años de 1972 – 73. En la máxima categoría participé creo que, en tres campeonatos nacionales sin ningún suceso, era la época de Suguimizu y Adolfo Suarez, los demás estábamos para hacer bulto, salvo casos excepcionales como Calderón y mi gran amigo Ricardo Rodríguez, Grandísimo jugador de tres bandas y mejor competidor, que se debe estar jugando unas partidas con el Creador. Luego tuve un parón de 10 años hasta 1982, en que Adolfo me presentó al mejor jugador de tres bandas que yo he visto, el Gran Maestro: Marcelo López, quien un día me vio hacer unas carambolas y me dijo “Si yo te entreno y enseño algunas cosas, te puedes poner entre los 5 mejores de América”. Pero entonces yo residía ya en España, pero eso no fue obstáculo ya que él tenía familia en Madrid y se vino a vivir un tiempo con ellos, y estuvimos entrenando un año en el local de la Federación Española de Billar. Para esto ya era finales del 84, y por motivos personales tuve que volver a Perú.
CARRERA DEPORTIVA EN EUROPA Después de ganar el Campeonato Panamericano por equipos junto con Don Sixto Jáuregui Carbajo (El cerrojo más duro de abrir en tres bandas) disculpe maestro ja ja ja , como decía , estuve un año en USA, donde fui excepcionalmente atendido por Larry Weir , Allen Gilbert (Gran campeón viejo Zorro) y por supuesto mis primos Julio y Elsa Argumedo Palacios En Cerritos, Los Ángeles y por nuestro gran amigo “TRIBILIN” Hugo Valenzuela en N. Y. , quien me alojó en su casa , Estuve participando en muchos torneos y aprendiendo cosas nuevas en especial para la competición y También en Las Vegas al Gran Maestro Frank Torres y su Linda Familia Gracias por todo. Bueno después del año en USA, volví aMadrid y empecé a jugar la Liga Española por el Madrid Billar club, (por supuesto). Pero como era una liga en ciernes, y lo que yo quería era competir fuerte, me fui a Alemania donde mi Hermano Rolo y por ese entonces 1988, empezaban los torneos de Ranking en Alemania así que me inscribí para el primero que se celebró en Duisburg y jugué la final contra Jürgen Kühl, Gran Tri Bandista , y perdí de una en el último set 3 – 2 . Pero para todo esto hubo que hacer un papeleo largo que no voy a relatar, que me solucionó mi gran amigo el Ing. Jürgen Süxdorf, Presidente del B. G. HAMBURG. En la siguiente temporada, ya me acomodé en un gran club, B. S. V. München, y éramos un buen equipo tanto en tres bandas y mucho más en las otras disciplinas ya que todos eran Campeones Europeos y Mundiales en su especialidad. , en la primera temporada ganamos la Copa Alemana e individualmente gané el Ranking Alemán y quedé segundo en el Campeonato Nacional, un título que no pude ganar en las cuatro veces que lo intenté. La segunda temporada ganamos Liga y Copa Alemana y yo gané un Gran Prix Europeo en Wychen (Holanda) y nuevamente el Ranking Alemán. En la tercera temporada, repetimos Liga y Copa por equipos y yo gané mi primer título Mundial por parejas (equipos de dos) en Viersen Alemania, en la cuarta temporada por equipos nos fue mal, pero yo volví a ganar el Campeonato Mundial por equipos de dos en Viersen, junto con el Magnífico Campeón Alemán Christian Rudolph. Antes había quedado sub. Campeón del mundo en triatlón, (equipos de tres en tres modalidades) y sub-campeón de Europa Individual y medalla de bronce Europeo por equipos de dos, y otros más pero no los pongo, no porque sean menos importantes sino por no llenar papel, ja ja. Hasta 1995 en que me retiré de la alta competición. Aunque en el año 2000 estando en Lima y siendo requerido a formar la selección nacional junto con Ramón Rodríguez, Ganamos un Panamericano por equipos de dos en Lima y quedamos segundos en Panamá, también gané dos Campeonatos Nacionales de Perú, Títulos a los que les guardo especial cariño.
Conocer que la producción bibliográfica de Johnny continuará, es una muy buena noticia para los que entendemos el billar como un deporte y un arte; y que por ello hacemos de su práctica el reto de lograr cada carambola con el apoyo de un sustento lógico y la correspondiente técnica y no únicamente de manera intuitiva o por inspiración.
Por ello es de especial agrado aceptar su invitación para tener presencia a través de unas cuantas líneas en esta nueva edición de su segundo libro y dejar testimonio y reconocimiento a su dedicación por la investigación de los secretos del billar; secretos que al revisar con atención los conceptos que incluye en sus libros, serán cada vez menos secretos.
Especial mención merece su permanente disposición para compartir sus conocimientos. Cuenta con una excepcional paciencia para enseñar y no escatima tiempo en ser reiterativo cuando un sistema o una solución planteada en sus libros no es captada fácilmente por sus discípulos.
Igualmente, digno de destacar es su aceptación a la crítica, y a recibir comentarios acerca de sus conceptos sobre el billar, hecho que demuestra a la vez su sencillez y la grandeza de su condición humana.
Los interesados en conocer cómo y cuánto han variado los sistemas aplicados a la práctica del billar en los últimos años, y que han tenido en sus manos los libros escritos por diferentes autores y jugadores de primer nivel, coincidirán conmigo en que las apreciaciones de Johnny sobre la materia, bien pueden situarse a la altura de los más serios de esta literatura deportiva.
Quienes tenemos la suerte de compartir la amistad de Johnny, no podemos dejar de sentirnos orgullosos de su obra y lo que es mejor, tener la certeza que su producción continuará para beneficio del billar en general, no solo a nivel local, sino a nivel internacional, puesto que sus libros por el valor de su contenido, son solicitados y consultados por billaristas de otras latitudes.
En mi condición de simple aficionado, no me queda más que felicitar a Johnny por este valioso esfuerzo en beneficio de los amantes de las carambolas bien logradas.
Enhorabuena “Maestro Johnny” y que sigan los éxitos.
El Perú es un país con una tradición billarista reconocida internacionalmente. Y ello no se debe precisamente a que en nuestro medio se haya desarrollado la práctica del billar a tres bandas bajo un régimen académico; muy por el contrario, los jugadores peruanos siempre se han caracterizado por desarrollar un juego basado en la intuición, el sentimiento, la inspiración, etc.
Encontrar material bibliográfico de billar en las librerías locales es prácticamente imposible. Mayormente los jugadores peruanos buscan estos textos personalmente cuando algún colega los trae del extranjero.
Hablando a título muy personal, he leído muchos libros con teorías o sistemas para el billar a tres bandas, obras muy bien elaboradas que me han dejado muchas enseñanzas. Pero siempre sentía un vacío al ponerme a pensar en el hecho de que, en el Perú el billar a tres bandas tenga tan buenos cultores, y que, en los últimos 18 años, que son los que llevo compitiendo en la máxima categoría, nunca haya llegado a mis manos un libro (en todo el sentido de la palabra) de billar escrito por un compatriota mío, y que no me haga sentir la necesidad de seguir consultando los libros foráneos.
Con inmensa satisfacción, puedo decirles ahora que, aquel vacío que sentía, es historia. Y cuando algo cambia, siempre hay un artífice, que en este caso es Johnny Caballero Flores, amigo personal a quien conozco desde hace unos 13 años. Cuando leí su primer libro “Principios de Tres Bandas”, quedé gratamente impresionado. Inmediatamente me di cuenta de los niveles hasta dónde Johnny Caballero había explorado en el mundo de los Sistemas de Billar a tres Bandas. Pero para él no era suficiente. Ahora confirma su potencial con esta segunda entrega, “Sistemas Avanzados de Tres Bandas”, la misma que llega a nosotros, no habiendo pasado mucho tiempo desde la edición de su primer libro, hecho que me hace pensar en la cantidad de obras que nos puede legar, si continúa con este ritmo.
He podido notar en esta obra, que Johnny Caballero nos muestra sistemas para resolver jugadas que habitualmente no se encuentra en otros libros y eso lo hace diferente a los demás. Como jugador de alta competición, recomiendo este libro para todo aquel que quiera practicar el billar a tres bandas de manera seria, ordenada y con miras a competir al más alto nivel.
Para terminar, solo me queda felicitar a Johnny Caballero por su entrega, paciencia y dedicación desplegadas para la culminación de este libro. Ojalá podamos ver pronto, más obras sobre el billar a tres bandas escritas por autores nacionales, que continúen el rumbo de lo que Johnny Caballero nos ha brindado en sus dos primeros libros, y así contribuir al desarrollo en el Perú, de nuestro querido Billar a Tres Bandas.
El conocimiento y la adecuada aplicación de los sistemas de diamantes en el juego de billar a tres bandas han significado en las últimas décadas un incremento incuestionable. en el nivel técnico de los cultores del deporte en mención. Tal es así que aquel jugador que desee realmente aprender a jugar al billar y destacar en esta apasionante disciplina deberá tomar contacto y reforzar constantemente su aprendizaje respecto a los sistemas de diamantes.
En este momento aquí y ahora en nuestro querido PERÚ un gran jugador de billar, apasionado de este bello deporte mi gran amigo Johnny Caballero, en su afán e inquietud de aprender, de descubrir y muy a pesar de las críticas, ha logrado desarrollar. En base a su experiencia y a su condición de especialista en la ciencia exacta por excelencia, es decir las matemáticas un documento valiosísimo que contiene una gran variedad de sistemas de diamantes. Dirigido a aquellos deportistas que deseen perfeccionarse técnicamente y contar con más y mejores instrumentos técnicos para incrementar sus posibilidades de éxito en las competencias en las que participen.
Agradezco muy especialmente a Johnny, el honor que me hace al haberme considerado. Entre los jugadores que tuvimos la oportunidad de estar cerca de él, en los precisos momentos en que tuvo la idea de concebir, desarrollar y perfeccionar; los Sistemas de Diamantes que propone en esta obra, desde ya pionera en el PERU la cual definitivamente, constituye un aporte por demás meritorio y de mucho valor, dada la aguda crisis que está atravesando el deporte nacional.
Es muy importante que nuestra comunidad billarística valore el tremendo esfuerzo que significo para Johnny Caballero , concretar y realizar este gran sueño ; que debe ser el de todo hombre “ HACER UN LIBRO “; más de cinco años ha durado la elaboración de esta obra y ello merece todo nuestro respeto y consideración ; pero mucho más allá de nuestras diferencias , en lo técnico -billarístico, en lo deportivo y/o en lo personal; creo es un deber de todo billarista , brindarle nuestro apoyo incondicional y nuestras más sinceras felicitaciones.
